En 1986, el diario Faro de Vigo pasó a ser de propiedad foránea tras haber permanecido a lo largo de 133 años, desde su fundación, en manos viguesas.


Francisco Javier Moll de Miguel, director general de Prensa Ibérica, no es catalán, como se cree, sino aragonés. Y a principios de la década de los setenta trabajaba en San Sebastián como comercial del Banco Atlántico.

En la ciudad vasca aquel joven Moll conoció y matrimonió con Arantxa Sarasola, hecho que iba a significar el comienzo de su venidera fortuna en los negocios mediáticos, puesto que la novia era hermana de Enrique Sarasola (fallecido en 2002), el mismo que andando el tiempo se convertiría en uno de los empresarios más emergentes de los mejores  - o peores, según se vea - tiempos del felipismo, íntimo amigo y compañero de andanzas del que durante catorce años, de 1982 a 1996, sería presidente del gobierno de España. Antes, Sarasola había sido uno de los fundadores de la revista Cambio 16.

PERIÓDICOS DE "PRENSA DEL MOVIMIENTO"

Una de las decisiones relativamente tempranas de Felipe González, en 1984, fue liquidar la cadena de periódicos del periodo franquista conocida como "Prensa del Movimiento" - entre ellos el vigués El Pueblo Gallego -, adjudicando a sus amigos las cabeceras más rentables,  desapareceriendo todas las demás.

Allí estaba Francisco Javier Moll como cabeza visible del traspaso en su condición de cuñado de Sarasola. Anteriormente, en 1978, estando por medio la sociedad "Inversiones, Servicios y Comercio", había adquirido Prensa Canaria, editora de El Diario de Las Palmas. El entorno de Moll se hizo entonces con La Nueva España (Oviedo), Información (Alicante) y Levante (Valencia), lo que dio lugar, junto con el diario de las islas, a la formación de Prensa Ibérica

Un naciente grupo mediático que en 1986 iba a adquirir un Faro de Vigo, fundado en 1853, que por entonces atravesaba por serias dificultades derivadas de una mala gestión empresarial y problemas laborales. De esta manera, Vigo se quedaba sin "su" periódico, verdadero recipiente de la historia de la ciudad y también historia misma. Que, sin embargo, pudo haber quedado en manos de empresarios locales, puesto que ofertas no faltaron; pero que sus propietarios de entonces prefirieron vender a un grupo foráneo.

PRENSA IBÉRICA EN LA ACTUALIDAD

Prensa Ibérica, también referida como Grupo Moll, cuenta con dieciocho diarios, diecisiete generalistas (entre ellos La Opinión de A Coruña) y uno deportivo (Superdeporte).

Otras publicaciones, éstas de caracter semanal, son Mallorca Zeitung, en alemán; el Magazine, suplemento dominical que distribuyen los diarios del grupo; Empordá, en catalán; y El Boletín, de noticias empresariales en la Comunidad Valenciana.

También son de su propiedad las editoras de libros Alba Editorial y la inglesa Allison & Busby, así como diversas de artes gráficas repartidas por España, entre ellas Celta Artes Gráficas, en Vigo, donde se imprimen Faro de Vigo; La Opinión A Coruña; Sport; ABC, en su edición para Galicia; Qué!; y el portugués Correio do Minho.

Prensa Ibérica posee, además, cuatro emisoras de radio (en Ibiza, Mallorca, Valencia y Canarias) y cuatro emisoras de televisión locales (en Granada, Málaga, Murcia y Manresa). 

EL CASO DE FARO DE VIGO

El diario con sede en Vigo es una de las más preciadas joyas de la corona mediática de Moll. No por ser un buen periódico, que ni lo es ni pretende serlo a pesar de contar con algunos magníficos colaboradores, sino por su rentabilidad, en este sentido posiblemente a la cabeza del grupo.

Una rentabilidad como principal meta y que pasa por su escaso compromiso con la ciudad, cuestión para la empresa secundaria, como se demostró hace unos años con el asunto de la postpuesta ampliación de los muelles del Arenal, actuación importantísima para nuestro puerto y que el Faro ayudó a torpedear debido a diferencias económicas con la Autoridad Portuaria de entonces. Un Faro de Vigo dirigido por personas que tampoco son viguesas y un periódico que los políticos locales emplean como plataforma de propaganda electoral destinando para ello considerables cantidades de dinero público que terminan en las arcas de Prensa Ibérica. 

En busca de los favores y, sobre todo, de los silencios del Faro de Moll, los políticos compiten por ver quien es el que contribuye en mayor medida a la cuenta de resultados del diario decano. 

De alguna manera, se puede decir que el Faro tiene secuestrado a Vigo.


Francisco Javier Moll de Miguel pasa largas temporadas en Australia, país que disfruta y en el que posee considerables intereses a través del grupo Euro Pacific Holdings, que se mueve sobre todo en el campo inmobiliario. Pero como el mundo de la comunicación siempre tira, también posee, desde comienzos de 2007, una popular publicación cuya cabecera es The Adelaide Review.


 

 


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