No hay foto. Al personaje no le gustan, como tampoco mostrarse en público ni que se hable de su persona.

Se llama Basilio Martínez Serodio y es propietario del Grupo Vialmar, un conglomerado de unas setenta sociedades, la mayoría constituidas con un capital mínimo y que dirige en solitario con la colaboración de unos pocos empleados.

El emporio inmobiliario de Vigo es sólo la punta de un iceberg que comprende otra gran estructura de promociones en Estados Unidos, Florida, que maneja por teléfono a través de un hombre de confianza. En España tiene importante presencia en Marbella y en Córdoba, donde levantó un polígono industrial de más de un millón y medio de metros cuadrados a cuatro kilómetros del centro de la ciudad.

LOS ORDENADORES, CUANTOS MÁS LEJOS MEJOR

A Basilio Martínez Serodio no le gustan demasiado las nuevas tecnologías. Lleva su propio fichero escrito a mano, en pequeños trozos de papel y letra minúscula, así transcribe todas y cada una de las conversaciones de negocios que mantiene, almacenando después todo este material en bloques rodeados de gomas elásticas.

Sus oficinas en la calle Gerona, a las que siempre accede directamente desde el garage, pasan desapercibidas.

En Vigo trabaja prácticamente con un sólo arquitecto. Y con un banco, el Banco de Galicia. Tampoco cambia de proveedores.

El Plan General de Vigo pendiente de aprobación parece hecho a su medida, por lo que respecta a su feudo de Las Traviesas, a la medida de la gran cantidad de solares que adquirió en la margen izquierda de la Gran Vía.

Tiene tres hermanos. Uno de ellos trabaja en Vialmar, dedicado a la venta de pisos. Los otros dos dirigen un boyante negocio de maderas. Casado y con tres hijos, su casona de Cabo Estai es únicamente visitada por un reducido círculo de amigos. Nunca se le verá en un acto social o departiendo en público con otros hombres de empresa. En las escasas ocasiones que acude a consumir a algún local -donde jamás deja propina - su fama de tacaño le precede.

PROCEDENTE DE LA EMIGRACIÓN

Este empresario singular sigue hablando en "venezolano". Natural de Mosende, en las proximidades de O Porriño, se trasladó siendo un crío a Caracas, donde ya se encontraba su familia y donde a los catorce años comenzó a trabajar en un taller de bicicletas, parcheando ruedas.

Pero no tardó mucho en emprender su primer negocio: apenas tres años más tarde arrendó una pensión que se encontraba en muy malas condiciones y se dedicó a realquilar las habitaciones.

Posteriormente fundó una empresa dedicada a la limpieza de escaparates y oficinas, Limpiezas Espléndor, así acentuado. El mismo nombre, Espléndor, que luce su mansión de Canido.

En la década de los 70 corrían buenos tiempos en Venezuela y Basilio se introdujo por primera vez, con éxito, en actividades inmobiliarias. Corría el bolívar, que se cambiaba a treinta y tantas pesetas y que se podía transferir libremente a depósitos en el extranjero, lo que le permitió dar el salto económico a Miami.

A nuestra ciudad arribó en 1980 con algunos miles de millones de pesetas de la época para invertir en la zona de Las Traviesas, donde no le resultó difícil llegar a un acuerdo con los Carmelitas, que disponían de amplios terrenos en torno a su iglesia. También adquirió buena parte de los solares del último tramo de Camelias, entre las plazas de Independencia y América. Además de otras localizaciones que suman millones de metros cuadrados.

El slogan "Calidad Vialmar es auténtico. Sus promociones inmobiliarias se distinguen por el buen nivel de los materiales y de la construcción.

Se llama Basilio Martínez Serodio, uno de los hombres más abuntantes de Vigo. Como no tenemos foto, quisimos hacerle este retrato a ordenador.


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