Anda Francisco González Viñas (para todos Pucho Viñas, en la foto) no más alterado de lo  habitual, quizás con sus laterales melenas con mayor exposición a los buenos vientos tras haber sido protagonista de la entrega de la medalla de oro de la ciudad al astillero que preside y dirige, astillero que es el brazo fuerte de la construcción naval viguesa que atraviesa por un momento de esplendor.

 

Son ya diez los años transcurridos desde que los actuales propietarios se hicieron con HIJOS DE J.BARRERAS (Astillero Barreras) y realmente lo están haciendo bien en un marco favorable, consiguiendo excelentes contratos de buques especialiados y con un alto valor añadido, de barcos que pronto, con las nuevas gradas, podrán alcanzar los 250 metros de eslora.

 

Pero es que el Astillero Barreras es mucho más: es el mayor y mejor testimonio de la historia industrial de Vigo, un centro que contribuyó no poco al desarrollo de la ciudad. Pucho Viñas lleva diez años al frente; pero antes, a lo largo de más de ocho décadas, la factoría perteneció a la familia Barreras que lo fundó en 1892, lo levantó y mantuvo hasta 1976, cuando pasó a pertenecer al ente estatal INI y posteriormente a SEPI, hasta su privatización en 1997.

 

Una familia de origen catalán que es una referencia fundamental a la historia de Vigo. Procedentes de la Costa Brava - al igual que la mayoría de los miles de paisanos suyos que a principios del Siglo XIX arribaron a las costas gallegas y recibieron el nombre de "fomentadores" -, se establecieron primero, en 1818, en la Puebla del Caramiñal, para trasladarse a Vigo en 1864.

 

Eran salazoneros, conserveros y armadores de buques de carga que navegaban por las costas españolas y hasta las Antillas.

 

LA FUNDACIÓN DEL ASTILLERO

 

Bajo la denominación social "Viuda e Hijos de J.Barreras i Casellas", unas primeras gradas destinadas a la construcción de pequeñas embarcaciones pesqueras de madera tuvieron su emplazamiento en el Areal, a la altura de donde hoy se encuentran las dependencias protocolarias de la alcaldía.

 

El crecimiento del astillero fue rápido, y en 1909 ya costruían barcos de 20 metros con maquinaria también fabricada en Vigo. Se trataba de los famosos, en la época, "Vapores Tipo Vigo", que se podían ver en muchos puertos pesqueros peninsulares, del Cantábrico al Mediterráneo, también el norte de Africa. Unos barcos que por su rapidez y excelente navegar fueron empleados por británicos y franceses como dragaminas en la I Guerra Mundial.

 

Baste decir que entre 1909 y 1918 los Barreras construyeron 376 unidades de estas embarcaciones.

 

Ese año 1918 fue precisamente el del traslado del astillero a su presente ubicación en Coia, donde ya pudieron construir, en una primera época, barcos de hasta 5.000 toneladas. De allí salió, en 1927, el primer buque de pesca de acero construido en la Ría de Vigo. Y en 1928, la empresa pasó a denominarse como hoy día, Hijos de J.Barreras.

 

En 1959, cuando la plantilla superaba los 1.800 trabajadores, un maldito incendio arrasó las dependencias administrativas y con ellas valiosísima documentación histórica y testimonios gráficos.

 

Y en los años 70 la empresa emprendió una aventura, la construcción de dos grandes plataformas petrolíferas, que le iban, por distintos avatares, a costar la quiebra. Para convertirse en 1976, como se mencionó, en empresa estatal. Y volver a ser privatizada en 1997.

 

A los Barreras les corresponde la mayor parte de esa medalla de oro de la ciudad.

 

Y a Pucho Viñas y a los otros actuales propietarios también lo suyo. Por la extraordinaria potenciación de la construcción naval en nuestra Ría que están llevando a cabo.

 

Un astillero que representa 116 años de historia industrial de Vigo.

 

 

 

 


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