Aterrizaron los Reyes en Vigo el pasado día 15 para acompañar las celebraciones de los 50 años y buen presente y futuro de la industria automovilística de Galicia - con acento francés, como los mismos borbones -, para salir a continuación escopetados hacia A Coruña y allí tributar homenaje al añejo pasado mediante la inauguración de una exposición.


La fabricación de coches cumple en Vigo tan sólo medio siglo, que es poco; pero con la factoría de PSA Peugeot Citroën convertida en la estrella del grupo francés y posicionada como una de las primeras plantas automovilísticas de Europa.

Algo que desde lejanas y no lejanas geografías parecerá sorprendente, que contemos con una pujante industria de automoción, incluidas las empresas integradas en Ceaga; pero que los vigueses consideramos como  normal, dada la voluntad de esfuerzo y crecimiento de nuestra ciudad. Una ciudad muy desconocida por ahí adelante, en parte porque siempre hemos estado tan inmersos en levantarla que poco nos hemos preocupado de venderla hacia fuera.

Pero a lo que íbamos: llegaron los Reyes y se colocaron los impolutos guardapolvos que les proporcionaron para recorrer algunas instalaciones de la fábrica en una corta visita.

En la foto, tras ser atentamente fisgoneada, algunos pormenores llaman la atención; y se prestan, por lo tanto, al comentario consiguiente siempre producto de la habitual subjetiva interpretación.

1) El reducido alcalde de Vigo (en estatura física) camina desmarcado por un lateral, con la expresión típica de un postergado atento; pero más atento está a los movimientos de Touriño, ocupado en taparle huecos para dificultar su aparición en primera fila, en un momento en que el presidente de la Xunta caminaba casi del todo oculto tras el director de la factoría, Pierre Ianni. Al final - existen otras fotos - Touriño consiguió desplazar a Caballero. ¿O es que se turnaban?

2) Detrás, todos embatados, transitan diversos "persoeiros", los empleos políticos que a este tipo de procesiones sí que acuden y muy satisfechos de actuar como figurantes.

3) El gesto con su ademán de Pierre Ianni, ejerciendo de Ianni, es inequivocamente francés, mientras la Reina saluda tímidamente a alguien, seguramente a un veterano operario al que recordaba de su anterior visita hace bastantes años. Por cierto, tanto Doña Sofía en su bolso, como Don Juan Carlos en su corbata, lucen un amarillo que algún significado tendrá. Por lo de pronto, hace juego con el color de los artilugios de la cadena de montaje.

4) El monarca - que, como resulta bien sabido, es un pillín amén de experto navegante - aparece muy enrollado con Thierry Peugeot, uno de los máximos representantes de la dinastía Peugeot propietaria del Grupo PSA. Es posible que hablaran de nuevos modelos "grand classe" de esos que se pueden personalizar hasta el último detalle cuando van destinados a personajes de elevado nivel.

5) Y diversos etcéteras que sin duda cosechará para sí el observador lector...

Los miles de operarios que ejercieron de público en el recorrido de Sus Majestades dejaron de producir, según algunas informaciones, unos cien vehículos en la aproximadamente una hora que duró la real visita. No se sabe si la brevedad fue solicitada por los responsables de la propia factoría, como es lógico siempre atentos a mantener los altos índices de productividad; o si, por el contrario, los Reyes tenían prisa por partir hacia A Coruña para inaugurar la exposición conmemorativa del asentamiento fundacional, hace ochocientos años, de aquella ciudad.

Un viaje en el tiempo, en realidad. De un Vigo que representa el mejor presente y la esperanza de futuro de Galicia a otro lugar que siempre pretende vivir de su pasado. 

¿Y las batas de PSA, tan planchaditas, puede que de estreno? La pareja real casi seguro que no se las llevó como "souvenir", es más probable que alguien se las haya quedado como recuerdo. O, más aun, que la dirección de la planta haya ordenado guardarlas para la próxima visita, que la famosa productividad también incluye máxima atención a innnecesarios dispendios. ¿Y Caballero con Touriño, se las habrán, tras licencia a regañadientes de Ianni, intercambiado tan amigablemente como hacen algunos futbolistas con sus camisetas después de las lides en la cancha? Obviamente, en esta especial ocasión Caballero no jugaba de local, sino que el juego se desarrolló en terreno neutral e internacional.

La verdad es que la empresa familiar Familia Real se lo curra. Aquí son bien recibidos, con cordialidad, aunque ellos saben bien que los vigueses somos como más citronistas realistas que monárquicos juancarlistas. Al fin y al cabo, Citroën está en Vigo desde 1957, mientras que Juan Carlos I no llegó al oficio de Jefe de Estado hasta 1975. Cuestión, también, de historia. 


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